¿Hay algún día de tu vida que te gustaría revivir? Volver a sentir lo que sentiste ese día como si estuviera pasando otra vez......
había una vez...
Había una vez un pez que no podía volar.
Se desprendió de sus escamas y lo consiguió.
π (pi): el reto
La Universidad de Alicante ha convocado un concurso de microrelatos batante interesante...Antes que nada, tranquilos, no se puede participar a no ser que seas alumno, profesores o PAS (personal de administración y servicios). No obstante, resultante bastante interesante. A ver si nos motivamos.
Según indican las bases, los microrrelatos, escritos en castellano o valenciano, tendrán un máximo de 20 palabras y deberán cumplir el requisito de que el número de letras de cada palabra sea la cifra correspondiente del número "pi", es decir, 3,1415926535897932384. Como ejemplo se pone el siguiente: "Oía a Sara y Julia conversar de camino hacia sus casas. Mientras observaba entendí, conmovida, que al fin lograban amar".
Podemos adaptarlo a no limitarlo a 20 palabras (se puede continuar pero siguiendo la secuencia del número pi). Los dígitos serían:
3,14162255515515145620562426264654656541…
¡Venga, intentadlo, que es más estimulante de lo que parece!
Mi aportación.
- Que a nada o nadie importaba, ya intuía. Hacía tantísimo de tantas cosas, que cabía sentirse desfasado cadáver. Así, se fue, olvidado bajo tierra.
PD Editar el post y los ponemos todos juntos.
Una caída por un becuadro (♮)
Sin el #, aquella nota cayó estrepitosamente.
Sophía

Venga, Sophía, que te estamos esperando¡¡¡¡¡¡
quejas
te pasas el día quejándote, todo te disgusta, no estás conforme con nada ni con nadie, odias hasta tu sombra.... pero tampoco haces nada y eso te enfurece aún más...
entonces qué??? si quieres que tu vida cambie, tendrás que moverte, uff pero qué pereza, verdad?? pasa algo si siges así, aunque te pases el día quejándote?
El hijo pródigo
Pasé meses sin escribir nada. Meses en blanco. Incluso dejé de leer...Sentía que mi interés por las cosas disminuía, que la motivación que antes me atraía hacia el mundo, su historia, sus gentes, su vida, ahora había sido sustituido por un ensimismamiento insustancial y apático. No recordé si sonreía a menudo o no, o a qué dedicaba mis tardes monótonas y vacias...
Un día anoté torpemente un suceso sin interés en el cuaderno, y, aun avergonzado por lo horrible de lo escrito, me sentí mejor.
Comprendí cual es el buen camino. Y no quise guardarlo sólo para mí.
Nunca fui Einstein (en vida)
Me callé, no dije nada. No hice nada. Todo siguió igual. Hice cada día lo mismo. Igual que siempre. Nada cambió. Y así se sucedieron los días...
Me dijeron, una noche de invierno, tapado con mantas y diluviando fuera, que Einstein dijo: Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo. Me llegó tarde el consejo. Sombrío me quedé pensativo, y pronto empecé a reflexionar: Tenía que haber hecho, cuando aún podía, ... pero no terminé la queja, pues la agonía llegaba a su fin. Ni siquiera el único cambio de mi vida lo elegí yo; el final me convirtió en otro, un poco en todos, un poco en el físico judío...un poco en el panoli que desperdició su tiempo.





