Biblioteca de piscina en Madriz
Una piara de pegajosos niños revolotean entre mis queridos libros, manosean todos los volúmenes, todos caen al suelo, los cogen abiertos por una trémula hoja que amenaza con romperse...se suben por las estanterías, chillando a cada cual más, sus padres los incitan a marcar el territorio con helado de chocolate que chorrea por sus manos, veo una bengala...
Mi severa mirada de bibliotecario con el cejo fruncido los golpea. Dos o tres de ellos caen al suelo. Los demás vuelven a la carga.
*Lo del cejo fruncido, desencadenante del relato, se lo debo a http://frikitecaris.blogspot.com (a mí nunca se me hubiera ocurrido).
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Cristina -